Puentes de eco


Hay momentos en que el convencimiento de que es de a dos es inevitable,

Hay momentos donde se extraña una sombra ajena, un suspiro cercano, un pronunciamiento de tu nombre en otra boca.

Una boca de labios amados, hay instantes.

El puente construido desde dos lados parece ser estable, une dimensiones -una vez descubiertas- inseparables.

Empiezan las visitas. Las vacaciones, esta vez acá, la siguiente allá.

Aquella vez reposabamos sobre un peñasco, rosado atardecer, viendo un océano del tamaño del ojo de un gigante pez.

Esta vez acá, pero siempre juntos, siempre a través del puente. Yo recuerdo tus pupilas, tu las mías.

-Hagamos más puentes quizás-.

Puede sostenerse la dimensión sobre una sola unilateralidad?

Casi mirándome a mi mismo, casi midiendo mis grietas y mis manos. ¿Has olvidado el color de mis ojos?

En una habitación vacía los ecos rebotan.


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