Autor: estadistancia

  • Quizás

    Quizás puedo seguir soñando contigo, en una ensoñacion que no tiene cierre.

    Quizás aun puedo dedicarme a propiciar el encantamiento,

    Y seguir esperando un atisbo de memoria , en rescate de mi soledad.

    Quizás aun tienes el pelo liviano y los ojos atentos.

  • Recuerdo tus ojos

    Después de un largo tramo, las huellas se han vuelto más clara y mis pisadas más cuidadosas. Hay días en que la gravedad se apoya más directamente sobre la rodilla izquierda. Por lo general despierto con gran pesadez y desamparo, como si recordara un lejano dolor que vuelve a mi y se apoya en las pupilas, acariciándolas.

    Despierto pronto y luego tú. Y me miras y te vas bien lejos y de pronto ya no encuentro tus ojos. Me evaden, hay charlas inconclusas, hay prioridades de origen que están lejos. Tu cabalgas en unicornios felinos y emprendes pronto el vuelo, vienes de tu universo y vuelves pronto a él. De pronto me pongo a pensar si tus ojos matutinos son los que recuerdo, o a quien pertenecen quizás los que me abren puertas.

    Vuelve la añoranza de aquella persona que me esperaba incondicionalmente en un lugar y un tiempo que nunca encontré.

  • Progenitor

    Y un día como hoy nacía mi padre,
    concebido a su vez de otro progenitor.

    Hoy se alarga una sombra
    desde un largo e imponente origen,
    me susurra al oído mi nombre,
    observa mis errores
    -devuelve la mortalidad a mi carne-.

    Hoy la tristeza se ampara en la ausencia,
    el recuerdo de ser yo mismo un progenitor,
    había apuntado a que el río duraría más en su caudal,
    que las piedras seguirían sonando cristalinas.

  • 30nov

    Heme acostumbrado a dilatar los momentos compartidos,
    A tener periodos cortos frente al espejo,
    A reconocer espacios ocupados.

    Hay una alegría innata en las esperas concertadas.

    Ahora, en la colmena,
    Me encuentro a mi mismo,
    Deshilachando algo que llamo abandono,
    Reencontrando caminos abandonados,

    Nuevamente me pregunto,
    Qué pie debería dar el primer paso.

  • Máscara

    Creería que ya por estar aquí,
    sus ojos no tendrían igual,
    su espacio, su cielo, suyos,
    en su nombre toda acción;

    Pero ya no por las noches.

    – Por las noches callaba y escuchaba.

    Cubría su cara,
    con otra cara,
    un rocío frío que le había dejado el viento
    una cristalina tez,
    que era el eco de sus recuerdos
    y esta su externa cara
    no era más que un eco de la noche,
    ni triste ni dichoso.

    Una máscara
    de perfiles estéticos y sombras
    con la que podría fingir,
    e incluso engañar sus palabras,
    las mismas que le recordaban,
    – entre paradojas,
    que su nombre no era este,
    que su nombre era del azul
    y debía sufrir.

    Al cerrar los ojos soñaba,
    ¿te acuerdas de mi?
    yacían nuestros nombres unidos,
    esperaban en un recuerdo,
    que es imposible recordar,

    (ahora)…

    Lo encontré a 3 centímetros de distancia,
    en el crepúsculo de tus ojos
    lo encontré en las alturas,
    y ahora me es imposible dormir.

    ¿Ves cómo todo se repite?

    ¿Ves el precio de soñar dentro del sueño, despierto?

    La máscara vagaba por las calles
    y en ceremoniosas fiestas de regocijo mundano,
    el espíritu penetró -escabulliendose,
    en los socavones de mis venas.

    El espíritu me habló,
    cara a cara -con toda sinceridad,
    y su voz fluía en un río ácido
    y sus palabras eran siempre vivas,
    para conmigo.

    ¿Podrías recordarme?

    Mi espíritu,
    tu espíritu,
    ¿cuándo se cruzaron?
    ¿cuándo volverán los ojos para mirarse?
    ¿cuándo se mirarán para encontrarse?

    Es verdad esto,
    y debo confesarlo.

    Ya no puedo creer en las estatuas.

    Por el hecho de que no puedo encerrarme en mis sentidos,
    y creer que el mundo termina en las fronteras de mi piel,
    en extremos de pies y manos,
    – Porque al viajar a las fronteras de tu piel
    pis sentidos no podrían engañarme,
    y sin embargo colapsan,
    transformándome en tu respiración.
    transportándome a la esquina oculta
    del reflejo,

    de tu espíritu
    y mi espíritu.

    Ya no puedo creer,
    porque yo lo creé,
    el creer pierde trascendencia.

    Nadie me enseño tanto o nada, como tú.

    Es real tu palabra,
    y debo confesarlo.

    Mis imágenes y retratos están incompletos,
    y por tanto mi visión del mundo también lo está,
    ahora que miro al fin
    todavía le falta presencia.

    Siento al vértigo frenéticamente,
    viendo lo poco que hice y tanto espacio vacío.

    Todo es único y nuevo.

    La muerte lenta no le quita espacio a la vida lenta,
    can de la mano por otro espacio.

    Si alguna vez traté de explicarme
    el porqué de aquellas formas,
    me remitía al presente
    a ese tiempo que era necesario
    no olvidar.

    Ahora veo ¡y qué ciego fuí!

    Todo se transforma y crea a cada momento.

    El olvido pierde su sentido.

    ¿Podrías olvidarme?

    Se que ahora puedes verme
    y sentir el vértigo
    -que no puedo dejar de sentir
    de tocar la felicidad con dedos de la piel,
    de deshojar uno por uno,
    los niveles de profundidad de los ojos
    hasta llegar a tu desnudez,

    y ser el espíritu.

  • Para viajar en el tiempo (III)

    Ahora gira una ruleta angustiosamente, en un largo viaje que parece reunir, en forma de oxígeno, el porvenir de nuestros momentos.

    Siempre existió un cuerpo que limitó a su alma, porque el alma necesita de sosiego, así como la vida de día.

    Angustiosamente gotea la vela, inclinada forzosamente luego gime y el cielo rompe, el fuego quema, explota la vela destinada a explotar, y consumirse en una plegaria.

    Las lágrimas se ven reflejadas en los patrimonios culturales de fe ritualizada, en las pupilas de ríos de plata de una mujer que no existe.

    Ya llegará el día y

    Bendiciones.

  • En un cuarto suspendido

    En un cuarto encarnecido

    Pupila en

    Pupila

    Acogían sus últimas esperanzas

    En los abismales Pozos del Frío.

    Entumecidos . Enmutecidos.

    Retina,

    Escapa a la pared

    y Rebota.

    Pupila contra pupila.

    Cada uno esperando reacción del otro,

    y este del otro,

    Gestos ocultos de fantasmas amantes

    se suspenden del tiempo, y es mejor

    no hablar en los funerales porque

    talvez;

    Explote en llanto una voz lastimera

    de todas formas

    la tristeza te tapa la boca

    los amantes ocultan sus gestos

    y el odio

    ya no es nada.

    Pero en aquellos ojos

    en ese momento, tan solo

    tiempo suspendido.

  • XI

    ¡Qué se va a hacer con el pobre loco! Está como de visita todo el tiempo, saludando aquí perdiendo algo allá, donando al sol un poco de su alma, pedazo a pedazo aparece su cuerpo desnudo.

    Es verdad que ha perdido en gran parte su autoridad sobre las palabras, que lo acogen, lo van enrollando y lo escupen, pero recuerda aún extrañar alguna fuente, una de aquellas -una que reitera cada día- cuando pasamos frente a ella, su importante lugar en el patio de la casa.

    Fuente de verano te estancas y adquieres un nuevo fondo, y en invierno rescatas la plata de la mujer que llora en tu nombre por algún amor, pero sabes que alrededor del patio viven ellos, y salen y se ocultan con el sol, y lo rompen en pedazos que reparten en la cena; salen de sus cuartos como para conjurar su existencia por doquier, sin poder encontrarla todavía.

    Sabía que al norte del salón de té tras los arbustos, ese lugar que nadie esperó limpiar, ni nadie quiere investigar, quedaba el último retazo de aquellos tiempos en que la fuente había sido finalizada, enterrado, escondido como tu nombre, lejano tras las frías distancias.

    Se abre un recuerdo, ahora, en la boca de mi alma, que pide clemencia y sosiego para mi sed encallecida, quiero entonces estrechar mi frío en tu altar.

    Que no nos vea el cielo ni la tierra.

    Ni los cuerpos.

    Entonces entonar la dulce vibración de tu silencio, cercano a mi espectro que no es bulla si das la espalda, ni es vacío si tú me quedas.

    No puedo soportarte así, aquí no me llevas.