En las nubes arremolinadas,
tras los racimos,
rastreando los nudos y las hilachas,
en los cielos grises y cargados, en el momento de la contemplación,
te hallo, con tu voz cristalina de pájaro.
Tras las cáscaras y la hojarasca,
en las hojas perdidas que hechizaron murallas de fractales, te hallo
Aún habitas la lavandería y el piso de parquet. Aún huyes del sol en las tardes de alargadas sombras.
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