Y un día como hoy nacía mi padre,
concebido a su vez de otro progenitor.
Hoy se alarga una sombra
desde un largo e imponente origen,
me susurra al oído mi nombre,
observa mis errores
-devuelve la mortalidad a mi carne-.
Hoy la tristeza se ampara en la ausencia,
el recuerdo de ser yo mismo un progenitor,
había apuntado a que el río duraría más en su caudal,
que las piedras seguirían sonando cristalinas.
Deja una respuesta