Después de un largo tramo, las huellas se han vuelto más clara y mis pisadas más cuidadosas. Hay días en que la gravedad se apoya más directamente sobre la rodilla izquierda. Por lo general despierto con gran pesadez y desamparo, como si recordara un lejano dolor que vuelve a mi y se apoya en las pupilas, acariciándolas.
Despierto pronto y luego tú. Y me miras y te vas bien lejos y de pronto ya no encuentro tus ojos. Me evaden, hay charlas inconclusas, hay prioridades de origen que están lejos. Tu cabalgas en unicornios felinos y emprendes pronto el vuelo, vienes de tu universo y vuelves pronto a él. De pronto me pongo a pensar si tus ojos matutinos son los que recuerdo, o a quien pertenecen quizás los que me abren puertas.
Vuelve la añoranza de aquella persona que me esperaba incondicionalmente en un lugar y un tiempo que nunca encontré.
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