Transporto el destino y mi camino en una valija,
-Futuro peregrino-
Guardo un corazon de jade y porcelana dentro, pequeño aún, añora ceñirse al tronco todavía,
Palpita vibrante dentro de mi hija.
Me habla, su voz rebota entre la suavidad de lo acomodado, juguetea segura,
Sostengo y camino.
Un inevitable designio ante mi, mi propia oscuridad cual vórtice,
Arrebata la seguridad del camino.
La sombra de mis dedos trata aún de alargarse. Mi mano se rinde.
-Mi cráneo vacío reposar en un monumento olvidado.
Acaso solo comprueba que nunca estuve listo para el reto.-
Desprendiéndose cae, conducida por un río de cascajo se precipita a un abismo,
Valija perdida, siempre delante de mis pasos.
La persigo en un abismo laberinto y oscuro.
Doy grandes pasos, mis formas se adaptan.
Mas sólo escucho el cascajo y los gritos de ese corazón llamándome.